Las relaciones a distancia

¿A quién no le ha pasado de enamorarse de alguien que vive lejos? La cuestión es: ¿vale la pena intentarlo?

hernan-sanchez-172307

Un amigo está conociendo a una chica que vive a seis horas en coche de donde vive él. Llevan medio año intentando verse dos veces al mes, aunque es complicado porque los dos trabajan. Mi amigo, que cada día piensa más en esa chica, me preguntó qué puede hacer antes de encariñarse más con ella.

Mi respuesta, textual, desde el corazón fue: “Tienes que hacer lo que sientas, no puedes sentir una cosa y hacer otra, porque esa es la peor manera de hacerte daño. Tienes que ser fiel a tus pensamientos y sentimientos, estar tranquilo con ti mismo. Si la quieres y ella es la correcta, surgirá, tarde o temprano. Déjalo en manos del destino y disfruta del momento. Dile todo lo que quieras decirle y siente todo lo que el cuerpo de pide sentir. Todo es por algo, y si sale mal es porque aún te queda algo por aprender, y ella no es la correcta. La distancia es complicada, pero si tiene que ser, será, frente a cualquier adversidad.

Quería compartir esta situación en mi blog porque quizás ayude a alguien más. Espero que así sea.

Feliz día.

 

Anuncios

Miedo al fracaso

Hubo un momento en mi vida en el cual no entendía por qué no era capaz de tomar las riendas de mi vida, por qué no podía hacerme responsable de mi propia empresa o, incluso, por qué no me atrevía a conducir el coche (tenía carnet de conducir desde hace 5 años y nunca había conducido más que para ir al supermercado algún día).

Entonces comprendí que era yo la única que me ponía esos frenos. No era capaz de tomar el control de mi vida. Tenía sentimientos y deseos desenfrenados por hacer cosas, pero no era capaz de realizarlas.

No quería hacerme cargo de esas situaciones, no quería tener grandes responsabilidades, no quería que la gente me juzgara. Tenía miedo a fracasar.

Rompí a llorar y pensé: “Esto tiene que cambiar. No puedo seguir así porque me estoy hundiendo. Debo salir de mi zona de confort“.

El primer paso para salir adelante de esta situación es: reconocer tus sentimientos y saber qué los causan. ¿Es tristeza? ¿Angustia?  ¿Por qué siento esto? ¿Es miedo al fracaso? ¿Miedo a quedar en ridículo? ¿Qué me impide no ser quien quiero ser?

Segundo paso: darte la importancia que tienes, pensar primero en ti y luego en los demás. La gente está más preocupada en uno mismo que en mirar a otros.

Tercer paso: darle a los demás la importancia que tienen. Y en caso de recibir alguna crítica o gesto negativo de alguien, también tienes que pensar que quizás esa persona tuvo un mal día, tampoco es su culpa. No te tiene que importar lo que digan los demás, eres tu quien hace importante la crítica de los demás, no tienen más importancia que la que le des.

Y cuarto paso: hacer aquellas cosas que te daban miedo hacer. Empieza a vivir como realmente quieres. Nada te lo impide.

Estamos aquí para vivir esta experiencia.

No pierdas más tiempo y ¡SÉ FELIZ!

Tu mayor decisión: ser feliz

Sé feliz, ¡a pesar de todo! ¡No hay excusas!

Veo a mi alrededor que todo el mundo quiere ser feliz, pero viven quejándose por cosas sin importancia y ahogándose en minúsculos problemas, como queriendo estar mal.

Por eso hoy, seré muy clara con mi mensaje. Es blanco o negro: decides ser feliz o no serlo.

Si tú no haces nada para ser feliz, nadie más lo hará por ti. Eres la única persona que puede hacer algo por tu bienestar. No es malo, es una realidad. Así que no tienes otro remedio que aceptarlo y actuar al respecto o dejar que las cosas te consuman por dentro.

Tienes que decidir ser feliz a pesar de todo, cueste lo que cueste. Te explicaré por qué…Con respecto a lo que pasa fuera de ti, no puedes hacer nada, el único poder que tienes es lo que pasa dentro de ti. No siempre podemos estar bien, no es eso lo que digo, sino que, a pesar de todo lo que te pueda pasar en el día, elije estar bien. Apuesta por las cosas que te hacen sentir bien y por la vida, porque eres un ser maravilloso que por alguna razón está en este mundo. No desperdicies tu tiempo estando mal, vive y hazlo de la mejor manera posible.

Cuando aprendí esto, cambié mi vida para siempre. Me pase lo que me pase, soy consciente de que, en realidad, soy feliz, y en lugar de centrarme en lo malo, intento buscar qué saco de bueno de esa situación, qué he aprendido, por qué la vida me trajo hasta aquí.

Una vez alguien puso en mi camino la siguiente frase:

Sonríe. Sólo es un mal día, no una mala vida

(Si sabes su autor, dímelo, por favor)

Hay que usar todo el potencial que tenemos para ser la mejor versión de nosotros mismos, porque es esto lo que nos traerá la verdadera felicidad.

Siempre habrá excusas para estar mal y siempre hay motivos para estar bien… Está en ti decidir hacia dónde miras…

 

Lista para autodescubrirse

Hace unos meses escribí el artículo Felicidad: conocerte a ti, donde aconsejo una serie de pasos a seguir para ser felices. Hoy retomaremos este tema.

Para ser felices, lo principal es saber qué nos hace feliz. Parece una tontería plantearse esto, pero considero la tarea más difícil del ser humano.

Descubrí una manera de conocerme que quiero compartir con ustedes. Es muy sencillo…

Cada vez que te sientas feliz, para un momento y piensa “¿qué es lo que me está haciendo feliz? ¿Qué estoy haciendo?“, y entonces apúntalo en tu móvil.

Pasado el tiempo, tendrás una lista de todas las cosas que te hacen feliz. Es una tarea muy fácil de hacer y que te ayudará mucho a autodescubrirte.

Quizás tengas apuntadas más cosas de las que pensabas…

“Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad” (Pearl S. Buck)

Escuchar los impulsos

El domingo pasado tuve una comida de 80 invitados, las cuales nos juntábamos para agradecer a una persona que dedicó toda su vida a ayudar a los demás. Al final de la comida, algunos decidieron dedicar unas palabras en público. Yo tenía mucho qué decir, pero no me atrevía a hablar delante de tanta gente. Sólo conocía a 10 personas de allí.

Sentía dentro de mi una necesidad tan grande de compartir con ellos lo que pensaba que al final, tomé coraje, con la poca voz que tenía y las manos templando, lo hice. Hablé delante de 80 personas que no conocía sobre mis sentimientos más profundos

Yo estaba muy nerviosa, al principio ni me salía la voz, pero hablé pensando en lo importante que era para mí transmitir aquel sentimiento. Al final, muchas personas me felicitaron, y la visión que se llevaron fue la de un emotivo y bonito discurso.

Hay pequeños instantes en la vida que son decisivos. Tenemos impulsos dentro nuestro que nos mueven, y depende de nosotros hacerles caso o guardarlos.

Muchas veces no actuamos por miedo, vergüenza o incluso pereza. En esos momentos, piensa: “al final del día, si no hago esto que siento, me iré a dormir tranquila?“, o “si no lo hago, pasará como un día más de mi vida; pero si lo hago, estaré consiguiendo nuevas experiencias y enriqueciendo mi vida“.

Además, hay que tener en cuenta que las personas están demasiado ocupadas en uno mismo. Por ejemplo, en un discurso en público (como fue mi caso), no se acordarán ni si te equivocaste ni de lo nervioso que estás, porque eso no es importante para ellos, sólo será importante para ti (si tu le das importancia).

A mi ese día me ayudó porque aumenté mi autoestima. Me fui a dormir tranquila, sabiendo que había hecho lo que sentía, en el fondo, lo que tenía que hacer. Me encontré a mí misma, y encontré la paz.

Te animo a que escuches esos impulsos verdaderos que salen de tu corazón.

Son lo más auténtico y realista que saldrá de ti.

Te cambiará la vida.

 

Un mundo mejor

Pasaron 10 meses desde mi última publicación. Ya no sé ni por dónde empezar. Sinceramente, creí que no volvería a escribir nunca más.

Este año atrás me he centrado en conocerme a mí misma, en buscar mi felicidad, mi sentido de la vida. No tenía muy claro por qué actuaba de tal o cual manera, por ejemplo, ¿por qué escribía este blog? Me había decepcionado mi entorno, las personas en general (mi familia, mis amigos, la sociedad). Veía tanta hipocresía, falsedad, mentiras, egoísmo y violencia… Tanto dolor…

No quiero vivir en un mundo donde abundan estos comportamientos. Pensé, ¿qué puedo hacer yo al respecto? Y en medio de tanta confusión, me acordé del blog… Le di vueltas y de pronto comprendí que escribir no significa nada comparado con las ONGs que existen, voluntarios y gente solidaria, pero era mi forma de ayudar. Con esta pequeña acción, mis palabras y pensamientos pueden llegar a personas de cualquier parte del mundo, y seguro que a alguien estoy ayudando.

Quiero vivir en un mundo mejor, donde existan más personas buenas que malas, donde el amor gane. Esta es mi manera de hacer un mundo mejor.

Ten en cuenta que cualquier gesto cuenta. Simplemente saludando con una sonrisa a las personas que te cruces a lo largo de tu día, ya haces un mundo mejor (porque ya existe una persona más sonriendo, tú).

Con amor y sinceridad,

La realista.

Aceptar la realidad

Recuerdo el día en que mi padre, por primera vez en su vida, abrió su corazón ante mi.

Él es un hombre frío, que no habla de sus emociones y nunca sabrás lo que realmente pasa por su cabeza. Lleva siempre junto a él todo su sufrimiento y alegría, sin compartirlas con nadie. Da imagen de tipo duro. Confieso que, en ocasiones, hasta despertaba miedo en mí.

Cuando yo tenía 22 años, mis padres perdieron la perra que tenían, la cual mi padre amaba y cuidaba cada día. Fueron días de mucho dolor cuando ocurrió. Pero gracias a aquella situación, mi padre aprendió algo muy valioso….

Me confesó que se había dado cuenta de que se quejaba mucho por tener que cuidar de la perra, pero que, al ya no tenerla, descubrió que le daba sentido a sus tardes. Ésto le hizo pensar en su vida. Me dijo que no supo nunca afrontar su paternidad: lo sentía una obligación y una responsabilidad. En definitiva, era una carga ser padre. Me dijo que en 22 años, nunca disfrutó de ser padre, sino que lo vivió como una experiencia negativa, que le superaba. Pero que ahora entiende, luego de 22 años, que gracias a ser padre, es el hombre que es. Que si yo no hubiese nacido, él no sería quien es. Y recuerdo que me dijo: “Gracias por haber nacido. Le das sentido a mi vida“.

Son palabras que nunca olvidaré. Ese día marcó mi vida.

Nunca he tenido una relación de amor con mi padre, y había cosas que no entendía de él, comportamientos que con comprendía. Pero ese día todo cobró sentido. Tantos años viviendo con un desconocido, empezaron a tener luz y sentido. A partir de entonces nuestra relación comenzó a ser cada vez más sana y mejor. 

Con esto quiero dejarles un mensaje claro…

Aquel acontecimiento familiar de dolor (perder la perra), tuvo que suceder para que mi padre entendiera su pasado y comience un futuro mejor. Todo lo que nos pasa en la vida, sea bueno o malo, es por algo.

Hay que saber aprender de cada cosa que nos pase. Aceptar la realidad: esto no significa resignarnos, sino aprender y seguir para adelante con un cambio que nos haga mejor persona.

Creo que es una gran reflexión para hacer antes de las fiestas y tener unas tranquilas y cálidas reuniones familiares.

Felices Fiestas a todos.